De vez en cuando es importante detenernos y descubrir que no hemos podido vencer todavía la dependencia a las cosas, pareciera que nos cuesta mucho el saber afrontar con decisión el desprendimiento, y nos acostumbramos a estar siempre acompañados por el apego. Almacenamos cosas que ni si quiera muchas veces utilizamos, y aquellas que si lo hacemos tratamos de que no se destruyan de que ojala fueran eternas. Algunas veces las guardamos como libros, papeles, recuerdos, cosas que han representado algo para nosotros. Lo que es más lamentable que no tomamos conciencia de que esas cosas una vez que abandonemos nuestra estancia, no nos las podemos llevar. Alguien escribía sobre esta dependencia de las cosas inútiles, expresando que el guardar cosas inútiles parece que lleva siempre implícito algún tipo de recuerdo o sensación importante en su momento y, aunque de vez en cuando hay que hacer limpieza, determinados recuerdos se “agarran” y no se desprenden jamás.
El alcance y relevancia de conservar cosos inútiles, lo hace evaluando lo externo, pero también lo interno, eso que nos cuesta desprendernos desde adentro y alcanzar el vacío. Usted tiene el habito de juntar objetos inútiles en este momento, creyendo que un día (no sabe cuando) podrá precisar de ellos?
Usted tiene el habito de juntar dinero solo para no gastarlo, pues piensa que en el futuro le podrá hacer falta?
Usted tiene el hábito de guardar ropa, zapatos, muebles, utensilios domésticos y otras cosas del hogar que ya no usa hace bastante tiempo...?
Y dentro suyo?... Usted tiene el hábito de guardar broncas, resentimientos, tristezas, miedos, etc.?
Espacios nuevos y espacios viejos.
No haga eso. Va en contra del progreso personal (PP, tema tocado en notas anteriores). Nos aferramos en una especie de rémora, a cosas y recuerdos. En vez de dejar que la vida avance con otras metas y objetivos más trascendentes y que nos generen más entusiasmo.
Es preciso crear un espacio, un vacío, para que las cosas nuevas lleguen a su vida. Es preciso eliminar lo que es inútil en usted y en su vida, para que lo nuevo venga. Es la fuerza de ese vacío que absorberá y atraerá todo lo que usted desea, si Ud. canaliza su voluntad para ello.
Mientras usted esta material o emocionalmente cargando cosas viejas e inútiles, no habrá espacio abierto para nuevas puertas que puedan abrirse en su vida.
La vida es esencialmente, movimiento y dinamismo. Los bienes precisan circular. Limpie los cajones, los armarios, el cuarto del fondo, el garaje. Haga circular lo que usted no usa más.
Reflexiones sobre esa predisposición de mantener siempre activa esa actitud de guardar un montón de cosas inútiles que aferra su existencia actual vida al pasado.
No son las cosas guardadas las que inmovilizan su vida, sino el significado de la actitud de guardar. También las consecuencias de ésa actitud.
Cuando se guarda, se considera la posibilidad de falta, de carencia. Es creer que mañana podrá faltar, y usted no tendrá medios de proveer sus necesidades.
Hay que saber descubrir el significado y consecuencias de los hábitos y actitudes que se hacen crónicas, inflexibles y anquilosadas. Hay que reflexionar autocríticamente sobre cada uno de nuestros hábitos y actitudes.
Con esa postura del guardar, usted esta enviando dos mensajes para su cerebro y para su vida:
** Usted no confía en el mañana.
** Usted cree que lo nuevo y lo mejor no son para usted, ya que se alegra con guardar cosas viejas e inútiles.
Deshágase de lo que perdió el color y el brillo y deje entrar lo nuevo en su casa... y dentro de si mismo...
Apego y desprendimiento.
Uno debe evitar el apego a las cosas, el darle fortaleza a la dependencia que de no sabérsela manejar da paso al sufrimiento, o al dolor cuando se pierden. Usar lo necesario, evitarse de recargar de cosas, simplemente identificarse cono lo que se usa constantemente. Hacerlo de tal forma que se disfrute, sin el temor a que ello se destruya, se pierda. Trate de evitar llenar tantos sus alforjas en este tránsito, úselas de tal manera, que le saque provecho, que las disfruta, sin dejarse manejar por sus trampas, por que ello le perjudica significativamente su crecimiento.
El valor del desprendimiento consiste en saber utilizar correctamente nuestros bienes y recursos, evitando apegarse a ellos y, si es necesario, ponerlos al servicio de los demás. El desprendimiento como valor se origina al reconocer que todos tenemos necesidades y que, en algunos casos encontramos personas con carencias. En cualquier situación debemos superar nuestro egoísmo e indiferencia para colaborar en el bienestar de los demás. No importa si es mucho o poco lo que hacemos y aportamos, lo importante es tener la conciencia de ofrecer algo, de aportar. En la generosidad que requiere el desprendimiento, no cabe el ofrecer algo que nos sobra.
Insatisfacción y vacío.
El valor del desprendimiento tiene que ver con varios aspectos, entre ellos: la importancia que le damos a las cosas, el uso que hacemos de ellas y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás.
En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, etc.) y nuestra vida se mueve a ese compás, sin embargo, si no tenemos cuidado puede llegar el momento en que a pesar de la insatisfacción que nos produce llenarnos de cosas, pretendemos que éstas llenen un vacío interior. Empiece a sorprenderse que tan apegado se está a las cosas, a guardar objetos, recuerdos innecesarios, que dan paso al sufrimiento, afectaciones no solamente físicas, sino psíquicas.
El doctor Alfred Tomatis, un reconocido médico francés, se ha pasado los últimos cincuenta años estudiando las propiedades curativas del sonido y la música, y sus influencias en la creatividad e inteligencia. Ha puesto énfasis en lo que él llamó “Efecto Mozart”. Tomatis, en sus centros de audición alrededor del mundo, ha hecho pruebas a más de 100.000 pacientes, en relación a problemas de audición, trastornos del aprendizaje, e impedimentos vocales y auditivos. Uno de sus pacientes más conocidos fue Gerard Depardieu, el actor de cine. Hoy los espectadores conocen a un Depardieu que habla con una voz cálida y agradable, pero a mediados de los sesenta era un joven cohibido al hablar y que soñaba con ser un actor famoso. El hogar de Depardieu presentaba muchas dificultades familiares, él no había terminado sus estudios, tenía problemas consigo mismo, y era tartamudo. Aunque no lo crea... sí, tartamudo. Lo peor de todo es que cuanto más se empeñaba en hablar, más empeoraba su tartamudez. Hecho bastante frecuente, que prueba el efecto de la ansiedad sobre este problema.
Un profesor de arte dramático le sugirió que fuera al Centro Tomatis en París, donde conoció a Tomatis, el cual diagnosticó que la causa de las dificultades vocales y de memoria de Depardieu residían en profundos problemas emocionales y le dijo que podía ayudarlo. Depardieu le preguntó en qué consistiría el tratamiento, a lo cual Tomatis le respondió: “Durante las próximas semanas, quiero que venga aquí todos los días, durante dos horas, a escuchar a Mozart”. “¿Mozart?”, inquirió Depardieu, intrigado. “Sí, Mozart”, respondió Tomatis.
Bien, después de sólo algunas sesiones Depardieu comenzó a experimentar cambios positivos en su vida diaria (mejor apetito, dormía mejor, sentía más energía, comenzó a hablar con claridad). A los pocos meses Depardieu volvió a la escuela de teatro con una nueva confianza en sí mismo, y un nuevo equilibrio, y siguió así hasta convertirse en uno de los mejores actores de su generación.
“Antes de Tomatis”, dice Depardieu, reflexionando, “no podía decir ni una oración completa. Me ayudó a dar continuidad a mis pensamientos, y me dio el poder de sintetizar y comprender lo que pensaba”.
Los efectos de la música.
Tomatis encontró que, más allá de las preferencias del paciente, o su conocimiento sobre el compositor, invariablemente la música de Mozart calmaba al oyente, mejoraba su percepción espacial, y le permitía expresarse con más claridad. Mozart, descubrió, lograba los mejores y los más perdurables resultados, ya fuera en Tokio, Nueva York, o en la selva amazónica.
En la actualidad los científicos concuerdan en que hay muchos diferentes tipos de música que puede ser terapéutica. Algunas personas reaccionan bien al escuchar jazz o reggae. Otras se sienten mejor cuando escuchan canto gregoriano, o heavy metal. Pero últimamente los investigadores han confirmado –como Tomatis- que la obra de un compositor en particular, Wolfgang Amadeus Mozart, sobresale enigmáticamente entre todas las demás formas musicales por su poder de curar el cuerpo humano. A esta especial capacidad curativa la han denominado “Efecto Mozart”.
La música y su efecto curativo.
Los científicos empiezan a comprender no sólo que algunas formas musicales son más curativas que otras, con la música de Mozart en primer lugar sino que, además, empiezan a entender por qué.
En la China se producen composiciones musicales con algunos títulos muy curiosos, como por ejemplo, Obesidad, Constipación, o Insomnio. En las disquerías, también se puede comprar Hígado, Corazón y Pulmones. La mayoría de estas composiciones utilizan instrumentos tradicionales chinos, y la ejecución es perfecta. Los chinos “toman” esta música como si tomaran hierbas medicinales, para que los ayude a curarse de los problemas que se describen en el título del disco.
En Japón, para los dolores de cabeza recomiendan escuchar “Canción de Primavera” de Félix Mendelssohn o “Humoresque”, de Antón Dvorak. En los hospitales de la india se utiliza música hindú tradicional para ayudar a la curación.
Mozart y el cerebro.
El poder de la música de Mozart, llegó a la atención del público hace unos pocos años, especialmente a través de un cambio innovador en la investigación científica en la Universidad de California. En el centro para la Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria de esa universidad, un equipo de científicos empezó a investigar el efecto Mozart en los estudiantes universitarios y en los niños. La doctora Frances H. Bauscher y sus colegas llevaron a cabo un estudio en el que treinta y seis estudiantes de la Facultad de Psicología, después de escuchar durante diez minutos la Sonata para dos pianos en Re Menor (K. 448) de Mozart, obtuvieron de ocho a nueve puntos más en el test espacial de inteligencia (parte de la escala de Stanford-Binet).
Es posible que la música de Mozart haga “entrar en calor” al cerebro, señala Gordon Shaw, físico teórico integrante del equipo científico mencionado. Shaw sospecha que la complejidad de la música facilita ciertos intrincados patrones neuronales que intervienen en actividades mentales complejas como las matemáticas o el ajedrez. En cambio, la música simple y repetitiva puede tener el efecto contrario.
Bases neurofisiológicas.
En un estudio posterior, los científicos exploraron las bases neurofisiológicas de este efecto. Se prosiguió con los tests de inteligencia espacial, proyectando en una pantalla –durante un minuto cada una- dieciséis figuras abstractas semejantes a trozos de papel plegados. Estos ejercicios, que abarcaron a 69 estudiantes, deseaban establecer si ellos podían predecir cómo se verían las figuras cuando los pliegues se abrieran. Durante un período de cinco días, un grupo escuchó sonatas originales de Mozart, a otro simplemente no se le hizo escuchar nada –escucharon el silencio- y un tercer grupo escuchó una mezcla de sonidos, incluyendo música de Philip Glass, un cuento grabado, y música bailable.
Los investigadores informaron que los tres grupos mejoraron sus resultados entre el primero y el segundo día, pero el patrón de reconocimiento del grupo de Mozart se elevó al 62%, comparado con el 14% para el grupo del silencio, y el 11% para el de los sonidos mezclados. En los días siguientes el grupo de Mozart siguió con los mejores resultados. Al proponer una explicación para este efecto, los científicos sugirieron que escuchar a Mozart ayuda a “organizar” los patrones de “encendido” de las neuronas en la corteza cerebral, fortaleciendo especialmente los procesos creativos que se asocian con el razonamiento espaciotemporal. Llegaron a la conclusión de que escuchar música actúa como un “ejercicio” para facilitar operaciones asociadas con las funciones superiores del cerebro. En otras palabras: escuchar música puede mejorar nuestra concentración y nuestra capacidad de dar un salto intuitivo (incluido un “cambio 2”, de “doble ciclo” o radical).
Después de estos estudios, una cantidad de escuelas públicas introdujeron pieza musicales de Mozart como música de fondo, e informaron que lograron mejorías en la atención y en el desempeño de los alumnos.
Para comprender por qué la música, en general, puede curar, y por qué la música de Mozart es especialmente terapéutica para mucha gente, debemos comprender el sonido y su efecto en la materia física. Hans Jenny, un médico e ingeniero suizo, describe cómo el sonido y la vibración interactúan con la materia. Jenny demuestra que con el sonido se pueden formar intrincadas figuras geométricas. Por ejemplo, ha creado vibraciones en cristales con impulsos eléctricos y ha transmitido la vibración a un medio como un plato o una cuerda. También ha producido oscilaciones en líquidos y gases.
Las formas que se pueden crear mediante el sonido son infinitas, y pueden ser variadas simplemente cambiando su altura, la armonía del tono, y el material con que vibra. Cuando se agregan cuerdas, el resultado puede ser algo bello, o un caos. Un sonido OM bajo, por ejemplo, produce algunos círculos concéntricos con un punto en el centro; un sonido iii alto produce muchos círculos con bordes fluctuantes. Estas formas cambian instantáneamente cuando se toca una nota o un tono diferente.
Imaginemos, entonces, qué efectos pueden tener los sonidos en las células, los tejidos y órganos, que son delicados y formados por líquido en gran parte. Los sonidos que vibran forman patrones, y crean campos energéticos de resonancia y movimiento en el espacio que nos rodea. Nosotros nos vemos afectados por estos campos energéticos y éstos, sutilmente, alteran nuestro pulso, nuestra presión sanguínea, tensión muscular, temperatura de la piel, aliento, y otros ritmos internos.
Ha sido, en parte, mediante un trabajo de Linda Rodees, una psicóloga clínica, que los científicos, y los físicos en particular, han tomado conciencia de que las vibraciones que se transmiten mediante la música pueden afectar positivamente a un paciente, o afectarlo de modo negativo si no es la música adecuada para él.
Los alcances de la percepción musical.
En 1982, Rodgers empezó a trabajar en el hospital Mount Sinai, En Nueva York, y consiguió que le permitieran presenciar operaciones a corazón abierto. Allí comenzó a investigar la capacidad de escucha de los pacientes cuando aún se encontraban bajo anestesia total. Pronto pudo publicar una elaborada investigación que indicaba que, aún cuando no estén concientes, los pacientes siguen escuchando. Enano de los experimentos utilizó un gato anestesiado, cuyos canales en el electroencefalograma respondieron todos al mismo tiempo ante el ladrido de un perro. “Las fibras auditivas no son afectadas por la anestesia, de modo que siguen transmitiendo el sonido”.
Rodgers ha puesto en práctica sus ideas en los quirófanos. Para proteger a los pacientes, y ante la posibilidad de que durante la operación puedan escuchar ruidos perjudiciales u observaciones de mal gusto (y hasta insultantes) como, por ejemplo, “Esta vieja no cuenta el cuento”, Rodgers recomienda que, mediante audífonos, durante la operación, así como antes y después de esta, se les haga oír música seleccionada por los mismos pacientes. Dice que a medida que el paciente aprende a invocar el poder de la música “es razonable esperar un recuperación más rápida, con menos complicaciones y menor cantidad de días en el hospital, y una respuesta más positiva para enfrentar futuros problemas de salud”.
La Musicoterapia.
En el hospital Saint Agnes, en Baltimore, Estados Unidos, los pacientes en terapia intensiva escuchan música clásica. “media hora de música clásica produce el mismo efecto que diez miligramos de valium”, informa el doctor Raymond Bahr, director de la unidad coronaria.
** En la Universidad del Estado de Michigan, en 1993, los investigadores descubrieron que escuchar música durante 15 minutos aumentaba en más del 10% el nivel de Interleukina-1. Las interleukinas son proteínas que protegen a las células contra el SIDA y el cáncer.
** En la Academia de Ciencias de Bulgaria, y en institutos médicos en Sofía, el psicólogo Gaorgi Lozanov logró una mejoría en la capacidad de aprendizaje de los estudiantes haciéndoles escuchar instrumentos de cuerda. Loa alumnos aprendieron tareas complejas en un tiempo mucho menor del que se emplea normalmente. La instrucción de todo un semestre se redujo a unas horas.
** En los monasterios de bretaña los monjes ponen música a los animales que crían, y han descubierto que las vacas que oyen música de Mozart dan más leche.
Otras aplicaciones de la Musicoterapia.
El efecto terapéutico de la música se halla completamente expuesto en la obra más importante sobre el tema, el Tratado de Musicoterapia de Juliette Alvin. Se usa en los pacientes depresivos, con sus tonalidades energetizantes. En paciente maníacos o exitados, con sus modalidades más suaves. La música suave ayuda a mejorar insomnios no muy severos, particularmente si el paciente se habitúa a escuchar siempre el mismo tipo de música para la inducción del sueño.
El mencionado Lozanov, estudió muy profundamente el uso de la música para el aprendizaje de idiomas y para facilitación del estudio en general. Lozanos aconseja el uso de la música de sesenta negras por minuto, lo que equivale en la música clásica a los andantes o adagios. Los instrumentos más recomendaos son el cello, el violín o la flauta. Es muy útil que quien escucha no haga asociaciones o recuerdos con la música que escucha, por lo que se recomienda música agradable pero desconocida, haya su primera audición, por el paciente. Por su parte autores alemanes recomiendan un suave bongó, para el complementar el tratamiento del estrés. En lo cual han logrado muy buenos resultados.
“Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde”.
Proverbio mexicano
En la medida que le prestamos atención a nuestras acciones, nos sorprendemos inatentos en la manera como a veces nos interrelacionamos, lo que ello origina, dará paso a retroalimentar nuestras debilidades en fortalezas y nos ayudara a que nuestro crecimiento personal nos favorezca.
El crecimiento personal es un proyecto de vida. Es una actitud persistente.Un plan a largo plazo en el cual hay que ir trabajando continuamente. Un sendero de tristes recaídas, pero también de muchísimos avances positivos colmados de satisfacciones.
** De nosotros depende como elijamos considerar nuestras experiencias, pero las ajenas son responsabilidad de sus respectivos dueños.
** En la vida es deseable poder establecer las diferencias reales en cuanto a lo que nos rodea. A menudo tendemos a percibir los efectos como si fueran las causas, o a ignorarlas totalmente, y esto nos otorga una percepción de la realidad que no es más que una apreciación subjetiva desde el punto de vista de la relatividad.
**Los seres humanos tenemos la tendencia a etiquetarlo todo en la vida y estas etiquetas no son más que un reflejo del estado de ánimo de las personas en el momento de expresarse. Una vez puesta una etiqueta, quien la saca?. Los seres humanos tratan de mantener las estructuras mentales que crean, excepto, si se las revisa con autocrítica y sabiduría.
**Mira detenidamente aquello que cruza por tu mente. Presta atención a cuáles son tus preocupaciones y qué las causan. Escucha a tus sentimientos y pregúntate porque sientes esto o lo otro, que te produce ira o miedo.
De nosotros depende como elijamos considerar nuestras experiencias, pero las ajenas son responsabilidad de sus respectivos dueños.
En la vida es deseable poder establecer las diferencias reales en cuanto a lo que nos rodea. A menudo tendemos a percibir los efectos como si fueran las causas, o a ignorarlas totalmente, y esto nos otorga una percepción de la realidad que no es más que una apreciación subjetiva desde el punto de vista de lo relativo.
Comienza entonces, un periodo de nuestras vidas en el cual nos volvemos conscientes de la relación que existe entre nuestras acciones y sus reacciones, permitiéndonos moldear nuestro comportamiento acorde con lo que esperamos recibir de la vida.
Si podemos lograr armonizar nuestros pensamientos, palabras y acciones, podremos realizar un cambio notable en nuestras vidas, volviéndose estas más sencillas y facilitándonos alcanzar nuestras metas y el compartir con las personas que nos rodean. Pues teniendo más armonía internamente es natural que esta se extienda a nuestro alrededor. Además de facilitarnos nuestros propios procesos mentales.
Comienza entonces un proceso de crecimiento interno en el cual nos volvemos cada vez más conscientes de nuestra responsabilidad en relación a la calidad de vida en nuestro entorno y de la capacidad que tenemos para lograr un cambio si nos proponemos tan solo poner nuestro esfuerzo conciente y responsable para mejorarla.
A medida que aprendemos a aceptar estas situaciones como lecciones para nuestro desarrollo, nos volvemos capaces de agradecer la oportunidad que nos brindan y darles la bienvenida reconociéndolas como los maestros que son. Con el pasar del tiempo, nuestro crecimiento nos hace capaces de reconocer que el peso que se coloca sobre nuestros hombros para mejorarnos nunca es mayor que nuestra fortaleza para soportarlo.
Entender que la vida es un constante aprendizaje te ayudará a tener una óptica diferente de lo que experimentas y a hacer más llevaderos cada uno de los momentos difíciles que tengas que afrontar. De esta manera le abres las puertas a una vida plena de vivencias productivas, con la que puedes crecer con el apoyo de experiencias y aprendizajes logrados.
Es menester utilizar la motivación de crecimiento personal en lugar del temor o los incentivos inadecuados.
Además de utilizar motivadores positivos, elimine los desmotivadores, tales como las pasividad y la inercia.
Entienda las diferentes necesidades que impulsan a los individuos; cada persona es única, con diferentes talentos y habilidades. Los moldes de nuestras mentes los creamos y mantenemos nosotros. A crearlos y perfeccionarlos. No basta con obtener las cosas, hay que mantenerlas y consolidarlas. Piénselo y aplíquelo en el diario vivir.
Malgastamos mucho el tiempo, en no prestar atención, en lo importante que es saber manejar nuestras energías, nuestras capacidades que se nos han legado, en estar atentos y sorprendernos. Lo miso que tan auténtico nos mantenemos y no nos hemos dejado contaminar por la persuasión que otros puedan generarnos.
Daniel Goleman nos hace referencia sobre el “fluir” de los trabajos de Mihaly Csiksszentmihalyi, psicólogo de la Universidad de Chicago que durante dos décadas de investigación ha reunido testimonios de desempeño óptimo. A ése respecto cuenta el caso de Diane Roffe Steinrotter, que obtuvo una medalla en esquí en los juegos olímpicos de invierno de 1994, quién comentó que al concluir su participación en una carrera de esquí, que no recordaba nada salvo estar inmersa en relajación, pero en una acción concentrada:” Me sentía como en una cascada”. En un relajado contacto con la tarea específica ¿Cuantas veces se ha encontrado usted en ese estado? ¿Le prestó atención a ello, qué sintió?¿Cómo explicarlo?¿Se sintió cansado en realizar alguna labor con la que se identificaba plenamente?, sería algunas interrogantes que se podrían hacer.
Las emociones positivas.
Lo cierto es, que en el estado de fluir, las emociones no solo están contenidas y canalizadas, sino que son positivas, están estimuladas y ligadas con la tarea inmediata. Quedar atrapado en el aburrimiento y la depresión (como sucede muchas veces) o en la agitación de la ansiedad significa quedar excluido del fluir motivante de la existencia.
Sin embargo, el fluir (o un pequeño fluir más tenue) es una experiencia que casi todo el mundo tiene de vez en cuando, especialmente cuando alcanza el desempeño óptimo o llega más allá de sus límites que se establecieron al inicio. Desde luego, el fluir es un estado de olvido de si mismo, lo opuesto a la cavilación y la preocupación. La persona que se encuentra en un estado de fluir está tan absorta en la tarea que está realizando, que pierde la conciencia de sí misma y abandona las pequeñas preocupaciones - la salud, la economía, incluso la preocupación por hacer bien las cosas de la vida cotidiana. Justamente en este sentido, el estado de fluir se caracteriza por la ausencia transitoria del yo. Paradójicamente, la persona que se encuentra en este estado, muestra un perfecto control de lo que está haciendo y sus respuestas guardan perfectas sintonía con las exigencias cambiantes de la tarea. Y aunque la persona alcanza un desempeño óptimo mientras se encuentra en ese estado, no le preocupa como está actuando ni piensa en el éxito o en el fracaso. Lo que la motiva es el puro placer del acto mismo. El placer de contactar plenamente con lo que se está haciendo y hacer bien, a veces llegando a la excelencia. Es una presencia presente plena (PPP) con lo que se contacta, para su propósito y con lo que se está haciendo en pro de tal propósito.
La absorción en la tarea.
Cabe destacar la referencia que al respecto comenta Goleman, de un compositor que describe los momentos en que su trabajo alcanza el punto óptimo: “Uno mismo se encuentra en un estado de éxtasis, hasta el punto de que se siente de que casi no existe”. “He experimentado esto una y otra vez. Mi mano parece desprovista de mi propio ser y yo no tengo nada que ver con lo que está sucediendo. Simplemente me quedo sentado, en un estado de admiración y desconcierto todo fluye por si mismo” expresa Mihaly Csiksszentmihaly. Hacer en contacto pleno, produce una sensación de distorsión del tiempo, por ejemplo, no sabemos exactamente cuánto tiempo hemos consumido en hacer determinada tarea en forma de plena absorción en ella.
Lo cierto, que cuando la persona está ocupada en una actividad que lo capta y lo retiene, como probablemente le habrá sucedido a usted- su atención trabaja sin esfuerzo, su cerebro se tranquiliza, en el sentido de que se produce una disminución de la excitación cortical
No olvide, que una concentración esforzada- alimentada por la preocupación, produce un aumento de la activación cortical. Pero la zona del estado de flujo y del desempeño óptimo parece ser un “estado de plena calma” en la función de la eficiencia cortical, con un gasto mínimo de energía mental. Desde luego, los movimientos bien practicados exigen muchos menos esfuerzos cerebrales que aquellos simplemente se aprenden, o aquellos que resultan demasiados difíciles. Trate de que su cerebro funcione en su punto óptimo, de eficiencia, como en el estado de fluencia, en donde existe una relación precisa entre las zonas activas y las exigencias de la tarea. En este estado, incluso el trabajo difícil puede resultar refrescante o reparador en lugar de agotador. Ahí puede usted aprovechar realizar todas aquellas labores y aprender a crecer en pro de su felicidad.
Aprendizaje para los jóvenes.
El psicólogo de Harvard, Howard Gardner, al respecto, desarrolló la teoría de las inteligencias múltiples, en donde considera el estado de fluencia y los estados positivos que lo caracterizan, como parte de la zona más saludable de enseñar a los jóvenes, motivándolos desde el interior más que amenazándolos u ofreciéndoles una recompensa.
Se le recomienda facilitar en sus hijos, en sus alumnos, en usted mismo, ese estado de fluencia. Con la finalidad de alcanzar resultados positivos. Gardner advierte, que hay que hacer el aprendizaje más placentero, y lo que se espera que cuando los jóvenes alcanzan el estado de fluencia, es que gracias al aprendizaje se sentirán estimulados a aceptar desafíos en nuevas áreas. Cultive su estado de fluencia, no lo descuide, transite en él, manéjelo adecuadamente y notará como tiene otra percepción de su vida. Fusionarse con una actividad, dejarse absorber por ella y gozarla plenamente, perdiendo incluso la noción del tiempo es una experiencia muy especial.
Sintetizando el estado de fluencia es una experiencia especial de relajada paz, centramiento en la tarea, olvido de todo, posibilidad de vivenciar el tiempo con cierta distorsión, despreocupación por el resultado. Es como hacer jugando, casi por el simple placer de hacer y aprender.
Habría que ver si tal experiencia la pueden hacer con más facilidad los niños mayores, más cercanos a lo lúdico y con menores preocupaciones mundanas. Esta sería una investigación a desarrollar. Que pasa cuando los adultos se desprender de su rol y juegan con un determinado objetivo, tal como si fuesen niños? Creo que se facilita la risa y la espontaneidad. Recuerde si ha tenido alguna experiencia parecida a las referidas en esta nota.
Investigaciones incluyen las bases neurobiológicas de la empatía, la simpatía, la ansiedad personal, la toma de perspectiva, la regulación emocional y el razonamiento moral implícito, en participantes sanos así como en personas con trastornos del la conducta social En una serie de estudios recientes de resonancia magnética funciona y magnetoencefalografía, Decety y sus colaboradores, han demostrado que cuando niños o adultos observan otras personas que padecen dolor, se activan los circuitos neuronales asociados a la experiencia en primera persona del dolor. Esta resonancia cerebral básica juega un rol crítico en las bases de la empatía y el razonamiento moral, que se basa en la capacidad de experienciar y compartir la angustia del otro. Estos resultados son importantes pues evidencian el rol del cerebro en la respuesta de dolor y pueden ayudarnos a comprender a niños que tienen trastornos de conducta disocial (ej., Trastorno antisocial de la personalidad y trastorno disocial) y que habitualmente tienen ausencia de la experiencia de culpa y, también ausencia de empatía. La investigación actual explora los mecanismos neuronales subyacentes a la función y disfunción de la empatía y su expresión en individuos con distintos grados de tendencias psicopáticas, incluidos psicópatas encarcelados. Para ello se han utilizado sofisticadas as que incluyen métodos de resonancia magnética estructural e imágenes de difusión; análisis de la mirada y pupilometría, medidas del sistema nervioso autónomo y respuestas conductuales.
Los zapatos del otro.
Por otra parte se ha observado, por ejemplo, que un determinado tipo de neuronas, las neuronas espejo, se activan solamente cuando el mismo acto que realiza un primate es efectuado por otro, que es observado por el primero. De forma análoga, en los humanos se activa la misma área cerebral en el curso de una emoción observando a otra persona en el mismo estado emocional.
Así pues, la empatía describe la capacidad intelectiva de una persona de vivenciar la manera en que siente otra persona; ulteriormente, eso puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones. Es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Como tal es un sentimiento cuyo desarrollo requiere una cierta clase de inteligencia. Quienes padecen autismo, síndrome de Asperger o determinadas psicopatías ven muy mermada esta capacidad cognitiva; por el contrario, quienes ejercen un liderazgo de carácter altruista suelen estar caracterizados por el amplio desarrollo de esta capacidad. Los estudios demuestran que esta capacidad suele darse más a menudo en el género femenino de la especie humana, quizá por el hecho biológico de tener hijos y cuidarlos, aunque no es privativa del mismo.
Las personas con empatía son aquellas capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones; por eso poseen normalmente alto reconocimiento social y popularidad Dado que se anticipan a las necesidades antes incluso de que sus acompañantes sean conscientes de ellas y saben identificar y aprovechar las oportunidades comunicativas que les ofrecen otras personas. Esta capacidad se extiende entre especies, permitiendo al sujeto empático una mejor interacción incluso con los animales; inversamente, algunos animales poseen también esta capacidad, como el delfín. Ciertos animales domésticos que han tenido un largo trato con el hombre, han desarrollado la función cerebral e interpersonal que es la empatía.
Nuevos estudios permiten suponer que existe una relación entre la imitación o simulación del comportamiento y la capacidad de empatizar; incluso en el mundo animal se investiga la capacidad de empatizar como un posible avance en la evolución, al posibilitar relaciones de cooperación o simbiosis. También es frecuente la empatía hacia animales e incluso seres vivos de otras especies.
En el uso común, es la actitud de estar completamente disponible para otra persona, omitiendo la parte de nuestras preocupaciones, sentimientos y pensamientos personales ajenos a ella, para ofrecerle nuestra plena atención. Se trata de ofrecer una relación de calidad, fundada en un escuchar no valorativo, en el cual concentramos la comprensión de los sentimientos y necesidades fundamentales del otro. En profesiones como el trabajo social, la medicina o la enseñanza, donde se requiere mucha empatía, el ejercicio continuado de la misma suele provocar su degradación, el cansancio o desgaste emocional, el síndrome del quemado o síndrome de burn-out. Por otra parte, existen los alexitímicos (personas incapaces de expresar los propios sentimientos y de percibir adecuadamente los de terceros) y los elementos antisociales o psicópatas, quienes guardan poca o ninguna consideración por los sentimientos ajenos y pueden más bien, en muchos casos, manipularlas en su propio beneficio.
La empatía denota, a un nivel de descripción fenomenológico, un sentido de similitud entre los sentimientos que uno experiencia y los expresados por otros, sin confundir la subjetividad propia con la ajena. La empatía permite rápida y automáticamente experienciar los estados emocionales de nuestros pares, lo cual es esencial para la regulación de la interacción social. En las teorías del desarrollo moral, la empatía es a menudo considerada una motivación fundamental en el desarrollo del altruismo y la inhibición de la agresión. Los déficits o la pérdida de la empatía son características prominentes de varias psicopatologías. Entre ellas las personalidades psicopáticas. El psicópata no sufre el dolor ajeno, o incluso goza con el mismo. No ha desarrollado, ni podrá desarrollar el vínculo empático. Por eso tiene incapacidad radical y primaria para amar.
La percepción del dolor de otras personas ha resultado de particular importancia para las investigaciones acerca de los mecanismos neuronales que subyacen a la empatía.
El dolor es una ventana a través de la cual se puede obtener una visión detallada de los mecanismos cognitivos y neurofisiológicos de la empatía y la simpatía. La percepción del dolor de otros constituye una forma ecológicamente válida de estudiar los mecanismos subyacentes a la empatía por dos motivos principales:
** Primero, la mayoría de los humanos saben que es el dolor- es una experiencia común y universal y conocen cuales son sus manifestaciones físicas y psicológicas;
** Segundo, hoy en día se dispone de mucha información acerca de las vías neurofisiológicas involucradas en el procesamiento de la información del dolor, y lo que siente una persona normal cuando ve (y comparte) el dolor ajeno.
Este co-sentir permite el mapeo ya la comprensión de las claves afectivas de los otros, con la propia conducta y experiencia del sí mismo. Se argumenta que dependiendo del grado de solapamiento de la “matriz de dolor”, y de las complejas interacciones entre los estados disposicionales, la motivación, la regulación contextual, y la autorregulación, se puede experienciar angustia personal (ej., motivación auto-dirigida) o empatía disposicional (ej., una respuesta orientada al cuidado o apoyo a los otros). La empatía, ese ponerse en los zapatos del otro, no sólo es comprensión social o interpersonal, es sentirse tocado por el compartir auténticamente lo que le pasa al otro.
Debemos estar atentos en el análisis de cómo alcanzamos nuestros resultados, de qué manera sabemos sacarle provecho al esfuerzo que realizamos en pro de aquello que nos proponemos alcanzar.Para mejorar en muchos aspectos decisivos, es necesario tener bien claro cómo consideramos ciertas cosas en la actualidad. Una perspectiva acerca de nuestra propia actitud actual es completamente relevante, cuando nos proponemos alcanzar una mejoría o aumento del rendimiento.Vale decir, que estamos plenamente identificados con la importancia de evaluar cómo estamos manejando nuestro esfuerzo, revisar de qué manera estamos logrando nuestros resultados.Se nos agrega, que es necesario definitivamente en pro de optimizar el esfuerzo adecuado a fin de que genere resultados positivos, el que definamos bien nuestras metas. Al respecto se nos indica, que una forma de aumentar el rendimiento, es establecer metas inteligentemente. Una meta inteligente nos permite visualizar obstáculos y oportunidades de tal manera que sepamos sortear unos y aprovechar las otras.Las metas no deben fijarse tan altas, en donde se sospeche que no la podemos alcanzar, ni tan por debajo de nuestras posibilidades, hay que estar 100 % seguro de que la lograremos.Las metas deben fijarse de manera que sepamos que es posible alcanzarlas y deben ser de tal forma que siempre estén por encima de nuestro rendimiento habitual. Esto plantea un único problema, que es el de definir bien el punto que es posible alcanzar aunque permanezca por encima de nuestro rendimiento habitual. Ese es el primer problema para nuestra inteligencia con relación a las metas.El otro problema, es la elección de los desafíos que valen la pena aceptar. Un desafío como el que decimos deberá ser algo que nos motorice hacia el aumento del rendimiento. Téngase presente, que tiene que existir siempre un incentivo para aceptar desafíos. Se nos sugiere llevar acabo autoevaluaciones que nos proporcionen información que hagan mejorar nuestro rendimiento. Al respecto, necesitamos recuperar autoconfianza, ya que nos vemos superados por las condiciones o circunstancias en las que nos hallamos. Esto no significa, que por el mero hecho de reconocer la necesidad, tengamos resuelto el punto. Debemos hacer algo más sustancial para volver a pararnos ante los desafíos que encararemos de manera realista y confiando plenamente en nosotros mismos.Hay una serie de recomendaciones que sintetizan los principios clave para optimizar nuestro rendimiento en cualquier área en que nos desempeñemos.
**Evitar negar la realidad: podemos caer en la tendencia a negar la realidad con más facilidad que en la de percibirla tal cual es. Negar es desinformarnos. Menos información es menos oportunidades.
**No planificar sin entrar en acción: demasiado análisis produce parálisis y demasiada planificación es peor aún que la acción sin planificación.
**Evitar actuar por motivaciones confusas: las motivaciones son más importantes que los logros. Esclarece todo propósito que te impulsa.
**No hacer esfuerzos sin planificar: piensa en el objetivo, los medios y la estrategia. La impulsividad origina derroches y pérdidas.
**Procurar adoptar valores propios: si no hemos clarificado bien nuestros motivos ni lo que el logro del objetivo significa para nosotros, funcionamos sin dirección propia y podemos llegar a boicotearnos con las contradicciones eventuales. Así ponemos en riesgo nuestro progreso o evolución.
**Evitar tener estimaciones de tiempo y expectativas poco realistas: toma perspectiva y observa a las cosas como parte de un proceso y no como acontecimientos aislados.
**Evitar el desperdicio de energías: quien mucho pretende abarcar, poco puede controlar. Procura hacer un trabajo excelente en objetivos elegidos sin derrochar energías en demasiados frentes.
**Evitar intentar siempre hacer todo solo: innumerables veces necesitamos la cooperación y la ayuda de otros. Aprende a pedir ayuda o colaboración cuando lo necesites.
**No tener miedo al fracaso: el miedo al fracaso es el verdadero origen del mismo. Y el miedo sólo se mantiene firme, sólo cuando el conocimiento está ausente; el temor retrocede ante el conocimiento. Para cambiar de ánimo, procura aumentar el conocimiento sobre la situación o el ítem.
**Siempre intentar enfocar la atención: los logros requieren de concentración. Mejora tu capacidad de ponerte en acción y permanecer enfocado cada vez por más tiempo.Por otra parte la psicobiología nos insiste en dormir bien, reducir el estrés y aportar a la dieta los suplementos vitamínicos necesarios para afrontar biológicamente el esfuerzo.
Los pasos para identificar los diálogos internos (pensamientos automáticos) y pensar correctamente se mencionan a continuación. Los diálogos internos son taquigráficos, breves, automáticos y tienen la característica de facilitar o inhibir la acción. Sujetos con la misma estructura de personalidad, comparten los mismos diálogos internos. Guían, a modo de autoinstrucciones la acción.
Hay que aprender a detectar los diálogos internos. Los pasos que sugiero son los siguientes. Detectar los diálogos internos. Son una comunicación privada, e intrapersonal. Personas con los mismos rasgos de personalidad los comparten. Pueden ser de dos grandes tipos; diálogos internos facilitadores de la acción (“seguí, va bien”). O inhibitorios de la acción (“cállate, estás metiendo la pata”).
Es decir son de naturaleza autoinstruccional, pues en alguna manera conducen la acción. Los diálogos internos pese a su brevedad, generan un estado emocional que distorsiona el propio pensamiento. El pensamiento propiamente dicho a diferencia de los diálogos internos es poseedor de un propósito, en más extenso y sigue las reglas de la lógica y de la estructura. Hay que aprender a saber en qué momento se gatilla un diálogo interno, y si se ajusta al contexto situacional en que se desarrollan los hechos. Es menester aclarar que como toda nueva práctica, su repetición la transformará en un hábito positivo.
1. Identifica tus pensamientos automáticos. El primer paso para poder cambiarlos es llegar a ser consciente de esos pensamientos automáticos preconscientes. Para ello puedes guiarte por tus emociones, de modo que cada vez que estás en una situación en la que te sientes mal, presta especial atención a lo siguiente:
*Lo que te dices a ti mismo. Cuanto más intensa sea la emoción más evidentes (y fáciles de detectar) serán los pensamientos automáticos.
*Las imágenes mentales. Si te imaginas, por ejemplo, en una situación humillante, es muy probable que sientas vergüenza.
*Cómo lo que te dices y lo que imaginas está influyendo en tus sentimientos y emociones.
*Cuando las emociones no son muy intensas resulta un poco más complicado detectar los pensamientos automáticos. En estos casos prueba a decirte diferentes cosas hasta que encuentres alguna frase que intensifique esos sentimientos. Con la práctica te irá resultando cada vez más fácil.
2. Identifica tus procesos mentales secundarios. Son otros pensamientos automáticos que siguen y son consecuencia de los primeros. Por ejemplo, alguien critica tu trabajo y tú lo interpretas como un ataque, de modo que tu pensamiento automático es "me ha insultado". Después aparecen otros pensamientos (procesos secundarios), como "me las va a pagar" o "bueno, tal vez no ha sido un insulto" o bien "tendré que mejorar para que no vuelva a pasar esto" o "es mejor no hacerle caso".
3. Identifica tus respuestas conductuales. Los pensamientos automáticos pueden llevarte a actuar de un modo otro. En el ejemplo anterior, tu comportamiento dependerá de lo que has pensado. Por ejemplo, puedes atacar verbalmente a quien te criticó; ponerte a trabajar más duro, no hacer nada en absoluto, etc.
4. Identifica tus "zonas sensibles". Se trata de aquellas cosas que te sacan de quicio y ante las cuales reaccionas con más intensidad que la mayoría de las personas. Son un indicio de que tu pensamiento constructivo es muy malo es esos casos y necesitas mejorarlo. Por ejemplo, puedes ser especialmente sensible al rechazo, al fracaso, a lo que otros piensen de ti, etc.
Identificar las consecuencias.
Normalmente, tus pensamientos destructivos serán seguidos por otros pensamientos que se derivan de los primeros. Por ejemplo, alguien te hace una crítica, la interpretas como un ataque y eso te lleva a pensar que deberías vengarte. Así, entre otras se pueden mencionar las siguientes respuestas:
*Pensamiento no realista. Se trata de un pensamiento inexacto. Suele darse cuando somos muy sensibles a un determinado tema y no se hace una evaluación objetiva de la realidad. Sin embargo, no todo pensamiento no realista es inadecuado. A veces es mejor darle a una persona el beneficio de la duda y ser optimista.
*Negación: negarte a aceptar como cierto aquello que no quieres creer. Por ejemplo, negar la existencia de una enfermedad grave.
*Auto-denigración: pensar que eres un fracasado, estúpido, sin valor, inadecuado, etc. Este pensamiento generalmente implica generalización excesiva, pensamiento categórico e hipótesis inverificables.
Comportamientos inadecuados.
Tras los pensamientos destructivos y las respuestas mentales secundarias, puede producirse una acción. En el ejemplo anterior, tras considerar la crítica un ataque y decidir vengarte, podrías atacar verbalmente a esa persona.
*Ataque. Significa intentar herir a alguien física o psicológicamente. A veces es un modo de protegerte, pero la mayoría de las veces es mejor ser asertivo y hacer valer tus derechos o exponer tus puntos de vista sin atacar.
*Expresiones emocionales descontroladas: expresar libremente tus emociones sin tener en cuenta las consecuencias. Los buenos pensadores constructivos muestran un mayor control sobre sus emociones, sin dejarse llevar por ellas ni reprimirlas.
*Autocastigo. Cuando te castigas a ti mismo por considerarte una persona inadecuada o estúpida.
*Dependencia. Buscar la ayuda y el consejo de otros en exceso o en situaciones en las que deberías apañártelas por ti mismo.
*Expresión emocional excesivamente controlada: control emocional excesivo que interfiere con tu espontaneidad e impide relaciones satisfactorias y que lleva a la evitación de los problemas más que a su solución.
*Independencia excesiva. Insistir en hacer las cosas por ti mismo cuando sería mejor hacerla con ayuda de otros. Ten en cuenta que a las personas que te quieren les gusta saber que cuentas con ellas y poder ayudarte de vez en cuando.
*Retirada. A veces está bien abandonar la lucha si no está dando ningún fruto, pero retirarse y no hacer nada puede perjudicarte en casos en los que podrías solucionar el problema si te implicaras y tomaras parte activa.
Hay herramientas buenas para alcanzar un crecimiento personal que nos favorezca para integrarnos armónicamente, con respeto, saber decir no, siempre y cuando nos identifiquemos con ellas y sepamos manejar adecuadamente. Una de esas herramientas es justamente la asertividad, enplenitud.com. nos indica sobre ello, que la asertividad, define la capacidad de decir “NO” de manera natural, espontánea, sin generar tensión y sin deteriorar la relación con la otra parte. Las personas asertivas por naturaleza, saben decir “NO” sin brusquedad, sencillamente, sin que ello les suponga ninguna dificultad. La palabra "asertividad" se deriva del latín asserere, assertum que significa aseverar con firmeza. Asertividad significa afirmación de la propia personalidad, confianza en sí mismo, autoestima, aplomo, fe gozosa en el triunfo de la justicia y la verdad, vitalidad pujante, comunicación segura y eficiente
La asertividad proviene de un modelo clínico, cuya definición apunta a un gran conjunto de comportamientos interpersonales que se refieren a la capacidad social de expresar lo que se piensa, lo que se siente y las creencias. Pero en forma adecuada al medio y en ausencia de ansiedad. Para esto se requiere naturalmente, buenas estrategias comunicacionales. Sin embargo el concepto asertividad ha evolucionado considerándose que la conducta asertiva se refiere a aquellos comportamientos interpersonales cuya ejecución implica cierto riesgo social, es decir que es posible la ocurrencia de algunas consecuencias negativas el término de evaluación social inmediata y/o rechazo. Más aún, la falta de asertividad, dependiendo de la cultura, puede incluso ser valorado por los grupos de pertenencia, a costa de que la persona no logre sus metas personales (tema que hemos tratado en diversas notas de CIUDADANO).
Por tanto la conducta asertiva es aquella que le permite a la persona expresar adecuadamente (sin mediar distorsiones cognitivas o ansiedad y combinado los componentes verbales y no verbales de la manera más efectiva posible) oposición (decir que no, expresar desacuerdo, hacer y recibir crítica, defender derechos y expresar en general sentimientos negativos) y afecto (dar y recibir elogios, expresar sentimientos positivos en general), de acuerdo con sus objetivos. Pero respetando el derecho de los otros e intentando alcanzar la meta propuesta, teniendo en cuenta que la segunda dimensión que no es más que la consecuencia del acto. Existe una tercera respuesta que no toma en cuenta ni la primera ni la segunda y tiende a efectuarse sin meditación por lo que se torna violenta, atacante.
También se la define como una forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es comunicar nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir. Actuando desde un estado interior de autoconfianza, en lugar de la emocionalidad limitante típica de la ansiedad, la culpa o la rabia. Plantea también, que la asertividad es necesaria y conveniente a causa de los beneficios que genera, entre los que destaca los siguientes:
** Favorece enormemente la confianza en la capacidad expresiva.
** Potencia la autoimagen positiva, pues favorece el sentido de eficacia personal.
** Genera bienestar emocional.
** Mejora la imagen social pues promueve el respeto de los demás.
** Favorece las negociaciones y el logro de objetivos que dependan de la comunicación en general.
La asertividad permite decir lo que uno piensa y actuar en consecuencia, haciendo lo que se considera más apropiado para uno mismo, defendiendo los propios derechos, intereses o necesidades sin agredir u ofender a nadie. Ni permitir ser agredido u ofendido y evitando situaciones que causen ansiedad.
La asertividad es una actitud intermedia entre una actitud pasiva o inhibida y otra actitud agresiva frente a otras personas. Que se reflejan en el lenguaje hablado, y también en el lenguaje no verbal, como en la postura corporal, en los ademanes o gestos del cuerpo, en la expresión facial y en la voz. Una persona asertiva suele ser tolerante, acepta los errores, propone soluciones factibles sin ira, se encuentra segura de sí misma y frena pacíficamente a las personas que les atacan verbalmente.
La asertividad impide que seamos manipulados por los demás en cualquier aspecto y es un factor decisivo en la conservación y el aumento de nuestra autoestima, además de valorar y respetar a los demás recíprocamente.
Una de las razones por la cual la gente es poco asertiva, es debido a que piensan que no tienen derecho a sus creencias, derechos u opiniones. En este sentido, el entrenamiento asertivo no consiste en convertir personas sumisas en quejonas y acusadoras, sino a enseñar que la gente tiene derecho a defender sus derechos ante situaciones que a todas luces son injustas. De aquí la importancia de exponer una serie de ideas falsas y el derecho de la persona que es violado:
**No hay que interrumpir nunca a la gente. Interrumpir es de mala educación.
** Usted tiene derecho a interrumpir a su interlocutor para pedir una explicación.
** Los problemas de uno no le interesan a nadie más y no hay que hacerles perder el tiempo escuchándolos.
** Usted tiene derecho a pedir ayuda o apoyo emocional.
**Hay que adaptarse a los demás, si no es posible arriesgarnos a perder una amistad.
** Usted tiene derecho a decir "NO".
** Cuando alguien tiene un problema hay que ayudarle.
** Usted tiene el derecho de decidir cuando prestar ayuda a los demás y cuando no.
Los casos en los cuales no es aconsejable defender nuestros derechos en ese preciso momento son aquellos en los cuales corremos peligro de agresión física o violemos la legalidad (alguien que nos insulta por la calle o superior que nos reprende). Recuerde: para todo hay un momento, y saber encontrar el momento adecuado para decir las cosas es también una habilidad
Por último considérese lo que manualpractico.com nos indica con respecto al decálogo de la asertividad, en donde, cualquiera que sea su situación en la vida, estos principios lo auxiliarán para ser asertivo.
** Manifieste tanto de usted mismo como sea apropiado a las circunstancias y a los individuos.
** Empéñese en expresar todos sus sentimientos, sean de enojo o ternura.
** Examine su conducta y determine las áreas en las que le gustaría llegar a ser más asertivo. Ponga atención más en lo que usted puede aprender a hacer de manera diferente, que en cómo podría cambiar el mundo.
** No confunda agresión con asertividad. La agresividad es una acción contra los otros. La asertividad es enfrentarse apropiadamente a los problemas por sí mismo.
** Tenga en cuenta que puede no ser asertivo en un área y sí asertivo en otra. Aplique en las áreas deficientes las mismas técnicas que utiliza con éxito en las otras.
** Actúe de manera que aumente su autoestima y propio respeto. Practique ser asertivo aun en cosas que parezcan triviales. Si puede decir "haga cola" a una mujer oportunista en el supermercado, también podrá decir a su cónyuge: "No, yo no quiero hacer eso que no me toca hacer".
** No confunda conducta manipuladora con asertividad verdadera.
** Actúe. Realice. Puede encontrar siempre cincuenta razones para no hacer las cosas, y así llegar a ser con el tiempo muy hábil para crearse una vida vacía. Si cambian sus acciones, muy probablemente cambiarán sus sentimientos.
** Entienda que la asertividad es un proceso, no un estado permanente. Así como usted cambia, evolucionan las situaciones de la vida y tendrá que hacer frente a nuevos retos y necesitará nuevas habilidades.
** Piense que siempre existe un modo apropiado de expresar sus mensajes, cualquiera que sean, si se parte del respeto y la humildad. Piense antes de hablar.
El fin del " Entrenamiento asertivo" (entrenamiento grupal), es llevar a la persona a profundizar la experiencia y expresión de su humanidad, no convertirse en un mentiroso ni en un acaparador. Los grupos de entrenamiento asertivo sirven para modificar lo que está a la base del sujeto no-asertivo: la personalidad pasiva y dependiente. Como las asertividad es un problema interpersonal, debe resolverse terapéuticamente en grupos. En mi experiencia son muy efectivos, para logar lo que conceptúo como asertividad: la defensa serena, pero firme, de los derechos de la persona.
Fernando Linares
Muchos tenemos arraigado emociones que se manifiestan de acuerdo a la acción de los estímulos, sean externos o internos que hacen que se emanen, originando muchas veces resultados positivos o negativos de acuerdo a su incentivación.
De ahí, la importancia de evaluar los estímulos y como estamos preparados para autogestionar, manejar adecuadamente las emociones de tal forma que nos favorezcan en nuestro crecimiento personal, que le den paso a sentimientos positivos, que garanticen una buena conducta, comportamiento.
La turbulencia del panorama actual origina una serie de emociones en los individuos que se ven reflejadas en las organizaciones y en la sociedad en general. En tanto que las emociones son el motor de la acción y ésta puede ser positiva o negativa, y de diferente intensidad, esas emociones y los comportamientos que las pueden suceder imprimen en la organización características diversas, que pueden ser favorables: acompañando o promoviendo el crecimiento, o adversas: frenando o impidiendo el crecimiento.
Nos agrega, que la intensidad de una emoción no es un tema menor. Por ejemplo, el estado de alegría puede ser positivo mientras sea el motor motivacional en la realización de proyectos, sin embargo, si éste rebasa los niveles normales hasta convertirse en euforia, puede ocasionar una pérdida de objetividad y caer en imprudencia. O en la temerariedad. Otra de las emociones más comunes y representativas de esta época, por el alto nivel de incertidumbre en el que vivimos, es el miedo, que de manejarse positivamente, genera respuestas inteligentes, pero si se presenta en exceso produce una parálisis parcial o total de las acciones del individuo.
También se puede tomar el caso de la ira, un sentimiento que experimenta el individuo como resultado de frustraciones y que puede manejarse desde un punto de vista positivo para alcanzar los objetivos de desarrollo personal e incluso organizacional; sin embargo, cuando la ira deja de ser transitoria, o se reprime y se convierte en resentimiento, genera conflictos interpersonales que afectan negativamente el desarrollo de la organización.
Comenta además, que entrenarse en el desarrollo de las aptitudes emocionales permite desarrollar la capacidad de manejar las emociones idóneas para cada acción y regular su manifestación, manteniendo el equilibrio emocional; transmitiendo estados de ánimo para generar actitudes y respuestas positivas; aprendiendo a evaluar el costo emocional de situaciones y acciones; desarrollando destrezas sociales, forjando y manejando relaciones con clientes, proveedores, colegas, etc.; realizando un plan de aplicación en el terreno de nuestra esfera de influencia empresarial y laboral, extendiéndolo a la vida familiar y social.
Expresa Goleman: "las personas con habilidades emocionales bien desarrolladas tienen más probabilidades de sentirse satisfechas, ser eficaces en su vida y de dominar los hábitos mentales que favorezcan su propia productividad; las personas que no pueden poner cierto orden en su vida emocional libran batallas interiores que sabotean su capacidad de concentrarse en el trabajo y pensar con claridad".
De hecho, la estructura emocional básica puede ser modificada mediante una toma de conciencia y cierta práctica: los circuitos neurológicos involucrados pueden alterarse o reforzarse con la repetición de ciertos hábitos. Allí se abre una oportunidad única para desarrollar la Inteligencia Emocional: la infancia y la adolescencia son dos momentos críticos. Pero en la madurez la mayoría de las personas pueden educar con ventaja sus emociones. El aprendizaje es capaz de modelar, en definitiva, algunos aspectos importantes de la realidad emocional individual y colectiva.
Definitivamente, uno debe sorprenderse como ha estado manejando sus emociones, pues ya hay experiencias vividas al respecto, ya se deben haber evaluados aquellas que han conllevado a resultados positivos y negativos, determinándose las causas que la han generado. Corregido todas aquellas que le han dado paso a reacciones que no nos han favorecido en nuestro crecimiento, así como en lo que hemos originado a los demás, ya sabemos cuáles son aquellas emociones que bien administradas, manejadas nos han conllevado a optimizar nuestras relaciones con quienes nos toca actuar diariamente en el escenario donde convivimos.
Es muy válido recordar, que las emociones pueden guiar todas las actitudes de nuestra vida hacia pensamientos y hábitos constructivos, que mejoren en forma absoluta los resultados finales que queremos alcanzar, simplemente no hay que descuidarlas y siempre manejarlas. Nunca que ellas nos manejen a nosotros.
Fernando Linares.
No cabe la menor duda, que si se puede cambiar la actitud que no nos está dando el resultado que uno espera, sobre todo, cuando nuestro comportamiento nos origina conflictos, perjudicando nuestras relaciones, afectando nuestra conducta, comportamiento.
Se sabe, que el estadounidense Gordon Allport definió actitud como un estado de disposición nerviosa y mental, organizada mediante la experiencia, que ejerce un influjo dinámico u orientador sobre las respuestas que un individuo da a todos los objetos y situaciones con los que guarda relación. En este sentido, puede considerarse la actitud como cierta forma de motivación social -de carácter, por tanto, secundario, frente a la motivación biológica, de tipo primario- que impulsa y orienta la acción hacia determinados objetivos y metas.
A ello se agrega, que la actitud es una forma de respuesta, a alguien o a algo aprendida y relativamente permanente. Suelo definirla como una pre-forma de la conducta, dado que está allí detrás de ella incitándonos (en alguna medida), para la acción o la no acción (inhibición).
El término "actitud" ha sido definido como "reacción afectiva positiva o negativa hacia un objeto o proposición abstracto o concreto denotado".
Las actitudes son aprendidas. En consecuencia pueden ser diferenciadas de los motivos biosociales como el hambre, la sed y el sexo, que no son aprendidas. Las actitudes tienden a permaneces bastantes estables con el tiempo. Estas son dirigidas siempre hacia un objeto o idea particular.
Las actitudes raras veces son asunto individual; generalmente son tomadas de grupos a los que debemos nuestra mayor simpatía.
Las actitudes se componen de 3 elementos: lo que piensa (componente cognitivo), lo que siente (componente emocional) y su tendencia a manifestar los pensamientos y emociones (componente conductual).
Las emociones están relacionadas con las actitudes de una persona frente a determinada situación, cosa o persona. Entendemos por actitud una tendencia, disposición o inclinación para actuar en determinada manera. Ahora bien, en la actitud (prólogo para ejercer una conducta), podemos encontrar varios elementos, entre los que descollarán los pensamientos y las emociones. Por ejemplo, en el estudio de una carrera, si la actitud es favorable, encontraremos pensamientos positivos referentes a ella; así como, emociones de simpatía y agrado por esos estudios. Las emociones son así ingredientes normales en las actitudes.
Todos tenemos determinadas "actitudes" ante los objetos que conocemos, y formamos actitudes nuevas ante los objetos que para nosotros son también nuevos. Podemos experimentar sentimientos positivos o negativos hacia los alimentos congelados, etc.
Al respecto el psicólogo americano James Allen nos señala, que: "Cambia tu actitud y cambiarás tu vida," pero ¿cómo haces eso si no sabes qué hacer? Después de todo, si cambiar la actitud de uno fuera fácil ¿por qué no lo hace más gente? Especialmente si significa que pudieran ser más felices, más contentos, y mucho más exitosos?”
Nos proporciona Allen algunas sugerencias al respecto a fin de cambiar actitud a saber:
** Piensa como quieres estar
Es duro ser feliz, gozoso, exitoso, etc. si no piensas que eres una persona feliz, gozosa, y exitosa. Primero piénsalo, luego ¡hazlo!
** Sonríe
No hay discusión acerca de esto -- las investigaciones han demostrado que sonreír tiene efectos tanto sicológicos como físicos. Entonces, ¡pon una sonrisa en tu cara y estarás encaminado hacia un cambio de actitud!
** Sumérgete tú mismo. Reflexiona y observa tus pensamientos y acciones.
Lee libros, artículos, revistas que te ayuden a comprender y a adoptar la nueva actitud. Mira películas o escucha música que te inspire y te anime a cambiar.
** Cambia tus acciones, viendo cual es la dirección y cual el resultado.
Es duro cambiar tu actitud si sigues haciendo las mismas cosas de siempre de la misma manera. Hay que hacer cosas diferentes para comenzar a pensar diferente.
** Cambia tu medioambiente
Haz que tu medioambiente refleje la actitud que deseas tener. Crea el espacio físico que te haga querer cambiar.
** Sigue al líder. Encuentra a alguien que ya tenga la actitud que deseas tener. Sigue su dirección, aprende de su ejemplo.
** Ayuda a otros (y ayúdate a ti mismo)
Una de las maneras más rápidas de cambiar tu actitud es quitar el centro de atención de ti mismo y ayudar a otros en necesidad.
** Recibe un poco de ayuda de tus amigos
Permite que todos sepan lo que estás haciendo y consigue su apoyo para ayudarte a cambiar y que te den ideas. Mientras más sientas que eres parte del esfuerzo de un grupo, es más probable que tengas éxito.
** Consigue un profesional que te pueda ayudar, si es necesario. Si el cambio que deseas hacer es grande o es extremadamente radical, considera conseguir ayuda de un mentor, consejero, o entrenador. Estos profesionales pueden reducir el tiempo y la frustración que involucra así como también proporcionarte de muchas ideas nuevas para ayudarte a crecer.
** Todo lo dicho, hay que condimentarlo con un poco de paciencia. Se paciente
Reconoce que la mayoría de cambios ocurren lentamente, durante un período de tiempo extendido. Si no recibes resultados inmediatos, no te sorprendas y ¡NO TE RINDAS! Sigue trabajando, llegará la hora del triunfo.
Fernando Linares.
“Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”.
Proverbio hindú
“La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio”.
Proverbio persa
Se ha preocupado alguna vez en saber usar lo que el silencio manifiesta, lo que puede generar en pro de su propio crecimiento, determinar su alcance los beneficios que genera.
¿Qué se lo impide? ¿Por qué no lo usa constantemente en función de adentrarse en su potencialidad, en su magia?
La palabra silencio proviene del latín "silere", callar, estar callado. Lo que se calla es la intencionalidad, pero no para entrar en la escucha de un silencio que debe ser escrito con mayúsculas, como si se trata de un silencio ontológico, sino simplemente para oír.
Cuando empiezas a sentirte próximo a alguien, y surge la intimidad, cada palabra que pronuncias es importante. Entonces no puedes juzgar fácilmente con las palabras, porque todo tiene importancia. Por eso habrá momentos de silencio. Al principio te sientes incómodo porque no estás acostumbrado al silencio. Piensas que tienes que decir algo, porque sino ¿que va a pensar el otro?
Cuando te sientas próximo a una persona, cuando existe alguna clase de amor, llega el silencio y no hay nada que decir, nada. Con un desconocido hay mucho que decir; con los amigos nada. Y el silencio resulta agobiante porque no estás acostumbrado a él.
No se sabe en que consiste la música del silencio. Solo conoces una forma de comunicación: la verbal, mediante la mente. No sabes comunicarte, simplemente estando, con tu presencia. Estás creciendo y se te queda pequeño otras formas de comunicación. Tendrás que desarrollar nuevas formas, no verbales. Cuanto más se madura más comunicación verbal se necesita.
Cuando más reflexiones, más amarás y te relacionarás. Y finalmente llega el momento en el que solo ayuda el silencio. De modo que la próxima vez que estés con alguien sin comunicarte con palabras y te sientas incomodo, debes sentirte feliz. Guarda silencio y deja que comunique ese silencio. El silencio expresa. Casi es elocuente.
Disfruta de ese silencio: siéntelo y saboréalo. Pronto verás. Que tiene su propia comunicación, que es más grande. Más elevada y más profunda. Y que esa comunicación es sagrada, pura
El silencio, es el poder más grande que existe. Porque todo lo que existe son aspectos parciales del silencio. Todo lo que existe se genera en lo que no existe, en lo que no aparece. Todo lo que existe son aspectos parciales de algo que está más allá de lo que llamamos existencia manifiesta. Abrirse al silencio es abrirse al potencial total, incondicional.
Se señala los efectos del silencio que se resumen en:
** En primer lugar, nuestra mente se aclara, se armoniza y se ahonda. Nuestra vida es una permanente "centrifugación" hacia nuestro exterior de todas nuestras impresiones, ideas, datos, en una constante mezcla entre sí. En el silencio permitimos que todo esto se pose y se estructure por sí mismo. En el silencio conseguimos que nuestra consciencia capte lo que existe en profundidad detrás de las capas más aparentes de nuestra mente, de nuestra afectividad y de toda nuestra sensibilidad.
** En el silencio, por el hecho de ahondar el punto de la consciencia, aumenta la potencia de nuestra mente y de toda nuestra personalidad de un modo extraordinario. Gracias al silencio se desarrolla nuestra sensibilidad interna, es decir, que nos capacitamos para afinar nuestra percepción, percepción sutil. Esta percepción abarca, en las vías supraconcientes, todas las vías intuitivas. En las vías conscientes, el poder captar en profundidad el presente de la persona y sus situaciones. Y, a nivel subconsciente, nos vincula con toda la vida en cualquiera de sus formas y manifestaciones
** Percibimos, descubrimos, vivenciamos esta unidad profunda que hay detrás de toda la multiplicidad de formas y manifestaciones. Lo vivenciamos como experiencia y deja de ser una idea o creencia. Tanto las creencias (supuestos personales), como las experiencias son valiosas. Tanto para la persona, como para el observador.
** Gracias al silencio profundo viene la paz. La auténtica paz, la paz de la que surge luego toda actividad.
** Nos conduce a la realización de la identidad propia que hay en cada uno de nosotros. **Nos lleva a descubrir la persona que se encuentra detrás de todas las manifestaciones personales y a la persona que está detrás de todas la manifestaciones que atribuimos al exterior.
** Gracias al silencio podemos acumular fuerzas físicas, afectivas, mentales y espirituales para la acción posterior.
** Nos ponemos en sintonía con un poder de creatividad único, y éste se expresa entonces en nosotros y a través de nosotros. Descubrimos que nosotros somos expresión de algo que está más allá de nosotros y que esta consciencia de realidad de lo que está más allá es algo siempre nuevo, siempre diferente, y no obstante, siempre idéntico.
En en la práctica del silencio también es esencial que en todo momento mantengamos la autoconciencia y que tengamos la mayor lucidez.
Cuando la estructura del pensamiento pierde su objetivo, nosotros ya no estamos, antes éramos espectadores y observábamos todos sus movimientos. Ahora estamos en otra dimensión, la del silencio, no perturbadas por ningún movimiento. Estamos inmersos en el espacio interior de la vacuidad hemos andado de la energía condicionada, particularmente nuestra, a entrar en nuestro propio ser.
Tan solo existe la totalidad del ser, no un espacio, un tiempo o una individualidad. Sin presiones, ni tensiones del pensamiento, de la memoria, de la razón. Cuando cesa toda identificación se abre el horizonte del silencio. Todo el misterio y el significado de la vida aparecen en la inocente comunión con el silencio, cuando el ego no se afirma, ni se agarra a nada..
El silencio y la meditación.
La tradición ortodoxa del silencio es antigua. La raíz griega, mu, de la cual procede "místico", significa silencioso o mudo, y por esto impronunciable por derivación. Ya en la China antigua, se había dicho: "Usad las palabras para explicar pensamientos, pero el silencio cuando los pensamientos se hayan absorbido...los que están calificados para buscar la verdad se quedarán con el pez y dejarán la red."
La parsimonia de las frases de las personas más avanzadas que practican el Zen refleja un hecho neurofisiológico básico: el impulso de charlar simplemente desaparece. Cuando se experimenta, el mundo se convierte en el modo de operar, la experiencia sustituye el hablar de ello insustancialmente. El meditador aprende a evitar quedar atrapado por la charla opresora de los habladores compulsivos cuyas verbalizaciones pasan por ser formas de comunicación social en otros lugares. En ningún momento el silencio es más crucial que durante los retiros de meditación. Entonces, las distracciones se mantienen bajo mínimos para ayudar a que todos los miembros del grupo tengan un solo objetivo.
La importancia del gesto
Es en una soledad meditativa donde uno puede investigar muy profundamente en las capas del yo como parte de esa búsqueda reflexiva e introspectiva para comprender y disolver sus ficciones.
Para preservar los beneficios del silencio, los antiguos Maestros del Zen fomentaban el diálogo por el gesto. El gesto transmite ricos mensajes visuales. Estos permanecen mucho después de que los tediosos mensajes verbalizados hayan sido olvidados. El aparentemente simple acto de inclinarse es un gesto poderoso. Es una manera excelente de practicar el dominio de la soberbia del yo personal. Una vez un monje le preguntó al Maestro Rinzai "Cuál es la esencia del Budismo?" La respuesta de Rinzai fue un gran rugido. Ante eso, el monje se inclinó. Rinzai dijo "Ese es un hombre con el que se puede dialogar”.
Hay que diferencia entre el silencio para sí, del que se da en una interacción con el otro. En el campo personal es importante callar la “autocharla” (diálogos internos), para salir de lo automático y entrar en lo reflexivo. Mientras que en lo interpersonal el silencio da lugar para la reflexión de los dos interlocutores. Piénselo y aplíquelo.
Fernando Linares
Cuantos gerentes quisieran ser empáticos, cuántos a pesar de estar avalados de los conocimientos modernos que abarcan tópicos gerenciales, no alcanzan lo que se proponen por no ser empático. ¿A qué se debe ello? ¿Qué encierra la empatía? ¿Qué repercusiones, alcance, tiene? ¿Cómo ello genera un clima armónico en las relaciones humanas? ¿Por qué su importancia?
No hay que olvidar, que uno de los elementos clave que forma parte la inteligencia emocional, es la empatía, la cual pertenece al dominio interpersonal. La empatía es el rasgo característico de las relaciones interpersonales exitosas
El ser empático es el ser capaces de "leer" emocionalmente a las personas.
La empatía se enlaza con otras habilidades o capacidades de comportamiento importantes dentro de las cuales se incluye: calidad de interrelación, desarrollo moral, agresividad y altruismo.
También incluye una respuesta emocional orientada hacia otra persona de acuerdo con la percepción y valoración del bienestar de ésta y una gama de sentimientos empáticos como simpatía compasión y ternura.
Los estudiosos de la materia han establecido que puede existir una empatía que abarque respuestas con pautas afectivas y cognitivas. Trayendo esto como consecuencia dos distinciones: “empatía cognitiva”, constituye una comprensión del estado interno de otra persona, y “empatía emocional” (o afectiva), que involucra una reacción emocional por parte del individuo que observa las experiencias de otros y se coloca en el lugar del mismo.
A los efectos de una mejor comprensión del concepto dado anteriormente es necesario distinguir entre capacidad y tendencia empática.
Hay algunos que la definen como la habilidad cognitiva, que es inherente a un individuo, de tomar la perspectiva del otro o de entender algunas de sus estructuras de mundo, sin adoptar necesariamente esta misma perspectiva, es como colocarse en los zapatos del otro y aunque no pienses igual que ellos conocer o entender lo que ellos sienten a sabiendas de que cada individuo posee un guión propio.
Para otros, la empatía es empírica, ya que es como una experiencia adquirida a partir de las emociones de los demás a través de las perspectivas tomadas de éstos y de la simpatía, definida como un componente emocional de la empatía.
La empatía es la capacidad cognitiva-afectiva de sentir en un contexto común lo que un individuo interlocutor nuestro, puede percibir, pensar y sentir..
Describe la capacidad intelectiva de una persona de vivenciar la manera en que siente otra persona y de compartir sus sentimientos, lo cual puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones. Es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Como tal es un sentimiento cuyo desarrollo requiere una cierta clase de inteligencia. Quienes padecen autismo, síndrome de Asperger o determinadas psicopatías ven muy mermada esta capacidad cognitiva. Por el contrario, quienes ejercen un liderazgo de carácter altruista suelen estar caracterizados por el amplio desarrollo de esta capacidad. Las personas empáticas son aquellas capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones, que normalmente tienen mucha popularidad y reconocimiento social, que se anticipan a las necesidades de los demás y que aprovechan las oportunidades que les ofrecen otras personas. Algunos animales poseen también esta capacidad, como el delfín.
Nuevos estudios permiten suponer que existe una relación entre la imitación o simulación del comportamiento, por ejemplo el hecho de bostezar, y la capacidad a empatizar; incluso en el mundo animal se investiga la capacidad a empatizar como una ventaja de la evolución
Definitivamente la empatía es ponerse en el lugar del otro. Entender lo que siente y por qué lo siente el otro. Escuchar y responder a los sentimientos del otro. Es la capacidad de ver cada vez más aspectos positivos del otro, tener más aspectos en común. Es la capacidad de escuchar al otro, sin emitir juicios ni consejos, tal vez baste un abrazo, un apretón de manos, porque generalmente ese otro solo necesite en ese momento una oreja que comparta ese momento y lo apoye.
Cuando un gerente se ha identificado plenamente con lo que representa la empatía, tendrá un gran porcentaje de éxito en sus interrelaciones humanas, hará que los miembros de la empresa, los grupos de trabajo actúen cohesivamente dando paso a un clima organizacional que garantice un comportamiento organizacional productivo, armónico. Tendrá la habilidad para estar consciente de, reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás
Es una habilidad que, empleada con acierto, facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre dos o más personas. Así como la autoconciencia emocional es un elemento importantísimo en la potenciación de las habilidades intrapersonales de la inteligencia emocional, la empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, pues a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando pie a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad.
Tómese muy en cuenta que un individuo empático puede ser descrito como una persona habilidosa en leer las situaciones mientras tienen lugar, ajustándose a las mismas conforme éstas lo requieran; al saber que una situación no es estática, sacan provecho de la retroalimentación, toda vez que saben que el ignorar las distintas señales que reciben puede ser perjudicial en su relación. Es también alguien que cuenta con una buena capacidad de escucha, diestra en leer "pistas" no verbales; sabe cuando hablar y cuando no, todo lo cual le facilita el camino para influenciar y regular de manera constructiva las emociones de los demás, beneficiando así sus relaciones interpersonales. Pueden ser buenos negociadores, orientados hacia un escenario donde todas las partes salgan ganando. La empatía es una forma de respetar y querer al otro. Piénselo.
Fernando Linares.
La vida privada es sinónimo de intimidad. La intimidad, es un bien que se tiene. Al respecto, el diccionario de la Real Academia define intimidad como “zona espiritual, íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia.” Esta zona reservada de la persona humana y de la familia la protege en forma clara el artículo citado al prescribir que “Todas las personas tienen derecho a su intimidad personal y familiar y a su buen nombre, y el Estado debe respetarlos y hacerlos respetar”.
La capacidad para la verdadera intimidad, se basa por encima de todo, en la confianza en uno mismo y en el valor que cada cuál tiene como ser humano único.
Dice, que la única forma para desarrollarla consiste en ser absolutamente honrados con nosotros mismos, sobre quiénes somos, sin juicios de valor y sin el deseo de cambiarnos para encajar en los ideales de otras personas. Desafortunadamente, la mayoría de nosotros vivimos inmersos en la ilusión de que la fuente de la intimidad se encuentra en la relación con otro especial en nuestra vida, y si no hemos desarrollado la suficiente confianza en nosotros mismos, vamos en busca de ese otro especial en el que depositamos la esperanza de recibirla.
Se indica además, que la intimidad no es algo que podamos encontrar fuera de nosotros mismos.
El hombre intuye que merece un respeto especial, distinto del respeto que merecen todos los demás animales que habitan la Tierra. Cuando un hombre está a solas consigo, cuando consigue callar al mundo, descubre que en el fondo de sí mismo, en lo más íntimo se encuentra la imagen de Dios, porque lo creó a su imagen y semejanza.
El hombre es, en primer lugar, persona. El hombre es digno antes que útil o productivo, o rentable o bello o apetecible. El hombre es respetable por sí mismo, por el sólo hecho de ser persona. Este sí mismo de cada persona es lo que significa su intimidad personal, su propia existencia. Cuanta más rica es la personalidad más amplia y profunda es la intimidad de una persona y, por tanto, más profunda y más fuerte es la conciencia de su propio valor y la necesidad de su protección.
La intimidad o privacidad no posee fronteras definidas y posee diferentes significados para distintas personas. Es la habilidad de un individuo o grupo de mantener sus vidas y actos personales fuera de la vista del público, o de controlar el flujo de información sobre si mismos. Capacidad que no todo el mundo tiene, o es torpemente violada para caer en el exhibicionismo. Basta las declaraciones de gente de la farándula, par comprobar lo referido.
La intimidad a veces se relaciona con anonimato a pesar de que por lo general es más preciada por las personas que son más conocidas por el público. La intimidad puede ser entendida como un aspecto de la seguridad, en el cual el balance entre los intereses de dos grupos puede ponerse en evidencia.
El derecho contra la invasión a la intimidad por el gobierno, corporaciones o individuos está garantizado en muchos países mediante leyes, y en algunos casos, la constitución o leyes de privacidad. Casi todos los países poseen leyes que en alguna medida limitan la privacidad, por ejemplo las obligaciones impositivas normalmente requieren informar sobre ingresos monetarios. En algunos países la privacidad individual puede entrar en conflicto con las leyes que regulan la libertad de palabra, y algunas leyes requieren el hacer pública información que podría ser considerada privada en otros países o culturas.
La intimidad significa quedarse al descubierto ante un desconocido, y todos somos desconocidos: nadie conoce a nadie. Somos desconocidos inclusos para nosotros mismos, porque no sabemos quienes somos.
La intimidad te aproxima a un desconocido. Tienes que quitarte todas las defensas, porque solo así es posible la intimidad. Pero de eso tienes miedo: si te quitas todas las defensas, todas las máscaras ¿quién sabe que hará contigo el desconocido? Todos escondemos muchas cosas, no solo de los demás sino de nosotros mismos. Porque nos han educado con falencias. Con toda clase de represiones, inhibiciones y tabúes, Y el temor consiste en que con un desconocido- no importa haber convivido con esa persona treinta o cuarenta años: nunca deja de ser un desconocido- resulta más seguro mantener ciertas distancias, ciertas defensas, para que no se aprovechen de tu debilidad, de tu vulnerabilidad. A todo mundo le da miedo la intimidad.
Pero le da un “toque” muy especial a nuestra vida. Debemos defenderla. Pero aún así saber que somos (y debemos ser siempre), responsables de nuestros actos. Aún los efectuados en la intimidad.
Fernando Linares
Debemos estar atento en el análisis de cómo alcanzamos nuestros resultados, de qué manera sabemos sacarle provecho al esfuerzo que realizamos en pro de aquello que nos proponemos alcanzar.
Para mejorar en muchos aspectos decisivos, es necesario tener bien claro cómo consideramos ciertas cosas en la actualidad. Una perspectiva acerca de nuestra propia actitud actual es completamente relevante, cuando nos proponemos alcanzar una mejoría o aumento del rendimiento.
Vale decir, que estamos plenamente identificados con la importancia de evaluar cómo estamos manejando nuestro esfuerzo, revisar de qué manera estamos logrando nuestros resultados.
Se nos agrega, que es necesario definitivamente en pro de optimizar el esfuerzo adecuado a fin de que genere resultados positivos, el que definamos bien nuestras metas. Al respecto se nos indica, que una forma de aumentar el rendimiento, es establecer metas inteligentemente. Una meta inteligente nos permite visualizar obstáculos y oportunidades de tal manera que sepamos sortear unos y aprovechar las otras.
Las metas no deben fijarse tan altas, en donde se sospeche que no la podemos alcanzar, ni tan por debajo de nuestras posibilidades, hay que estar 100 % seguro de que la lograremos. Por ello en otras notas de CIUDADANO, he recomendado la planificación y la ideación de metas realistas.
Las metas deben fijarse de manera que sepamos que es posible alcanzarlas y deben ser tal forma que siempre estén por encima de nuestro rendimiento habitual. Esto plantea un único problema, que es el de definir bien el punto que es posible alcanzar aunque permanezca por encima de nuestro rendimiento habitual. Ese es el primer problema para nuestra inteligencia en relación a las metas.
El otro problema, se nos indica, es la elección de los desafíos que valen la pena aceptar. Un desafío como el que decimos deberá ser algo que nos motorice hacia el aumento del rendimiento. Téngase presente, que tiene que existir siempre un incentivo para aceptar desafíos. El desafío debiera buscarse siempre, el placer estará en perseguirlo, sabiendo que nos lleva a un aumento del potencial en nuestras habilidades naturales.
Se nos sugiere llevar acabo autoevaluaciones que nos proporcionen información que hagan mejorar nuestro rendimiento. Al respecto se señala, que eventualmente necesitamos recuperar autoconfianza, ya que nos vemos superados por las condiciones o circunstancias en las que nos hallamos. Esto no significa, que por el mero hecho de reconocer la necesidad, tengamos resuelto el punto. Debemos hacer algo más sustancial para volver a pararnos ante los desafíos que encararemos de manera realista y confiando plenamente en nosotros mismos.
Hay una serie de recomendaciones que sintetizan los principios clave para optimizar nuestro rendimiento en cualquier área en que nos desempeñemos.
** Evitar negar la realidad: Podemos caer en la tendencia a negar la realidad con más facilidad que en la de percibirla tal cual es. Negar es desinformarnos. Menos información es menos oportunidades.
** No planificar sin entrar en acción: Demasiado análisis produce parálisis y demasiada planificación es peor aún que la acción sin planificación.
** Evitar actuar por motivaciones confusas: Las motivaciones son más importantes que los logros. Esclarece todo propósito que te impulsa.
** No hacer esfuerzos sin planificar: Piensa en el objetivo, los medios y la estrategia. La impulsividad origina derroches y pérdidas.
** Procurar adoptar valores propios: Si no hemos clarificado bien nuestros motivos ni lo que el logro del objetivo significa para nosotros, funcionamos sin dirección propia y podemos llegar a boicotearnos con las contradicciones eventuales. Así ponemos en riesgo nuestro progreso o evolución.
** Evitar tener estimaciones de tiempo y expectativas poco realistas: Toma perspectiva y observa a las cosas como parte de un proceso y no como acontecimientos aislados. ** ** Toma tiempo obtener el mejor resultado.
** Evitar el desperdicio de energías: Quien mucho pretende abarcar, poco puede controlar. Procura hacer un trabajo excelente en objetivos elegidos sin derrochar energías en demasiados frentes.
** Evitar intentar siempre hacer todo solo: Innumerables veces necesitamos la cooperación y la ayuda de otros. Aprende a pedir ayuda o colaboración cuando lo necesites.
** No tener miedo al fracaso: El miedo al fracaso es el verdadero origen del mismo. Y el miedo sólo se mantiene firme, sólo cuando el conocimiento está ausente; el temor retrocede ante el conocimiento. Para cambiar de ánimo, procura aumentar el conocimiento sobre la situación o el ítem.
** Siempre intentar enfocar la atención: Los logros requieren concentración. Mejora tu capacidad de ponerte en acción y permanecer enfocado cada vez por más tiempo.
Por otra parte la Psicobiología nos insiste en dormir bien, reducir el estrés y aportar a la dieta los suplementos vitamínicos necesarios para afrontar biológicamente el esfuerzo.
Fernando Linares.
Debemos estar atento en el análisis de cómo alcanzamos nuestros resultados, de qué manera sabemos sacarle provecho al esfuerzo que realizamos en pro de aquello que nos proponemos alcanzar.
Para mejorar en muchos aspectos decisivos, es necesario tener bien claro cómo consideramos ciertas cosas en la actualidad. Una perspectiva acerca de nuestra propia actitud actual es completamente relevante, cuando nos proponemos alcanzar una mejoría o aumento del rendimiento.
Vale decir, que estamos plenamente identificados con la importancia de evaluar cómo estamos manejando nuestro esfuerzo, revisar de qué manera estamos logrando nuestros resultados.
Se nos agrega, que es necesario definitivamente en pro de optimizar el esfuerzo adecuado a fin de que genere resultados positivos, el que definamos bien nuestras metas. Al respecto se nos indica, que una forma de aumentar el rendimiento, es establecer metas inteligentemente. Una meta inteligente nos permite visualizar obstáculos y oportunidades de tal manera que sepamos sortear unos y aprovechar las otras.
Las metas no deben fijarse tan altas, en donde se sospeche que no la podemos alcanzar, ni tan por debajo de nuestras posibilidades, hay que estar 100 % seguro de que la lograremos. Por ello en otras notas de CIUDADANO, he recomendado la planificación y la ideación de metas realistas.
Las metas deben fijarse de manera que sepamos que es posible alcanzarlas y deben ser tal forma que siempre estén por encima de nuestro rendimiento habitual. Esto plantea un único problema, que es el de definir bien el punto que es posible alcanzar aunque permanezca por encima de nuestro rendimiento habitual. Ese es el primer problema para nuestra inteligencia en relación a las metas.
El otro problema, se nos indica, es la elección de los desafíos que valen la pena aceptar. Un desafío como el que decimos deberá ser algo que nos motorice hacia el aumento del rendimiento. Téngase presente, que tiene que existir siempre un incentivo para aceptar desafíos. El desafío debiera buscarse siempre, el placer estará en perseguirlo, sabiendo que nos lleva a un aumento del potencial en nuestras habilidades naturales.
Se nos sugiere llevar acabo autoevaluaciones que nos proporcionen información que hagan mejorar nuestro rendimiento. Al respecto se señala, que eventualmente necesitamos recuperar autoconfianza, ya que nos vemos superados por las condiciones o circunstancias en las que nos hallamos. Esto no significa, que por el mero hecho de reconocer la necesidad, tengamos resuelto el punto. Debemos hacer algo más sustancial para volver a pararnos ante los desafíos que encararemos de manera realista y confiando plenamente en nosotros mismos.
Hay una serie de recomendaciones que sintetizan los principios clave para optimizar nuestro rendimiento en cualquier área en que nos desempeñemos.
** Evitar negar la realidad: Podemos caer en la tendencia a negar la realidad con más facilidad que en la de percibirla tal cual es. Negar es desinformarnos. Menos información es menos oportunidades.
** No planificar sin entrar en acción: Demasiado análisis produce parálisis y demasiada planificación es peor aún que la acción sin planificación.
** Evitar actuar por motivaciones confusas: Las motivaciones son más importantes que los logros. Esclarece todo propósito que te impulsa.
** No hacer esfuerzos sin planificar: Piensa en el objetivo, los medios y la estrategia. La impulsividad origina derroches y pérdidas.
** Procurar adoptar valores propios: Si no hemos clarificado bien nuestros motivos ni lo que el logro del objetivo significa para nosotros, funcionamos sin dirección propia y podemos llegar a boicotearnos con las contradicciones eventuales. Así ponemos en riesgo nuestro progreso o evolución.
** Evitar tener estimaciones de tiempo y expectativas poco realistas: Toma perspectiva y observa a las cosas como parte de un proceso y no como acontecimientos aislados. ** ** Toma tiempo obtener el mejor resultado.
** Evitar el desperdicio de energías: Quien mucho pretende abarcar, poco puede controlar. Procura hacer un trabajo excelente en objetivos elegidos sin derrochar energías en demasiados frentes.
** Evitar intentar siempre hacer todo solo: Innumerables veces necesitamos la cooperación y la ayuda de otros. Aprende a pedir ayuda o colaboración cuando lo necesites.
** No tener miedo al fracaso: El miedo al fracaso es el verdadero origen del mismo. Y el miedo sólo se mantiene firme, sólo cuando el conocimiento está ausente; el temor retrocede ante el conocimiento. Para cambiar de ánimo, procura aumentar el conocimiento sobre la situación o el ítem.
** Siempre intentar enfocar la atención: Los logros requieren concentración. Mejora tu capacidad de ponerte en acción y permanecer enfocado cada vez por más tiempo.
Por otra parte la Psicobiología nos insiste en dormir bien, reducir el estrés y aportar a la dieta los suplementos vitamínicos necesarios para afrontar biológicamente el esfuerzo.
Fernando Linares.
“Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”.
Proverbio hindú
“La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio”.
Proverbio persa
Se ha preocupado alguna vez en saber usar lo que el silencio manifiesta, lo que puede generar en pro de su propio crecimiento, determinar su alcance los beneficios que genera.
¿Qué se lo impide? ¿Por qué no lo usa constantemente en función de adentrarse en su potencialidad, en su magia?
La palabra silencio proviene del latín "silere", callar, estar callado. Lo que se calla es la intencionalidad, pero no para entrar en la escucha de un silencio que debe ser escrito con mayúsculas, como si se trata de un silencio ontológico, sino simplemente para oír.
Cuando empiezas a sentirte próximo a alguien, y surge la intimidad, cada palabra que pronuncias es importante. Entonces no puedes juzgar fácilmente con las palabras, porque todo tiene importancia. Por eso habrá momentos de silencio. Al principio te sientes incómodo porque no estás acostumbrado al silencio. Piensas que tienes que decir algo, porque sino ¿que va a pensar el otro?
Cuando te sientas próximo a una persona, cuando existe alguna clase de amor, llega el silencio y no hay nada que decir, nada. Con un desconocido hay mucho que decir; con los amigos nada. Y el silencio resulta agobiante porque no estás acostumbrado a él.
No se sabe en que consiste la música del silencio. Solo conoces una forma de comunicación: la verbal, mediante la mente. No sabes comunicarte, simplemente estando, con tu presencia. Estás creciendo y se te queda pequeño otras formas de comunicación. Tendrás que desarrollar nuevas formas, no verbales. Cuanto más se madura más comunicación verbal se necesita.
Cuando más reflexiones, más amarás y te relacionarás. Y finalmente llega el momento en el que solo ayuda el silencio. De modo que la próxima vez que estés con alguien sin comunicarte con palabras y te sientas incomodo, debes sentirte feliz. Guarda silencio y deja que comunique ese silencio. El silencio expresa. Casi es elocuente.
Disfruta de ese silencio: siéntelo y saboréalo. Pronto verás. Que tiene su propia comunicación, que es más grande. Más elevada y más profunda. Y que esa comunicación es sagrada, pura
El silencio, es el poder más grande que existe. Porque todo lo que existe son aspectos parciales del silencio. Todo lo que existe se genera en lo que no existe, en lo que no aparece. Todo lo que existe son aspectos parciales de algo que está más allá de lo que llamamos existencia manifiesta. Abrirse al silencio es abrirse al potencial total, incondicional.
Se señala los efectos del silencio que se resumen en:
** En primer lugar, nuestra mente se aclara, se armoniza y se ahonda. Nuestra vida es una permanente "centrifugación" hacia nuestro exterior de todas nuestras impresiones, ideas, datos, en una constante mezcla entre sí. En el silencio permitimos que todo esto se pose y se estructure por sí mismo. En el silencio conseguimos que nuestra consciencia capte lo que existe en profundidad detrás de las capas más aparentes de nuestra mente, de nuestra afectividad y de toda nuestra sensibilidad.
** En el silencio, por el hecho de ahondar el punto de la consciencia, aumenta la potencia de nuestra mente y de toda nuestra personalidad de un modo extraordinario. Gracias al silencio se desarrolla nuestra sensibilidad interna, es decir, que nos capacitamos para afinar nuestra percepción, percepción sutil. Esta percepción abarca, en las vías supraconcientes, todas las vías intuitivas. En las vías conscientes, el poder captar en profundidad el presente de la persona y sus situaciones. Y, a nivel subconsciente, nos vincula con toda la vida en cualquiera de sus formas y manifestaciones
** Percibimos, descubrimos, vivenciamos esta unidad profunda que hay detrás de toda la multiplicidad de formas y manifestaciones. Lo vivenciamos como experiencia y deja de ser una idea o creencia. Tanto las creencias (supuestos personales), como las experiencias son valiosas. Tanto para la persona, como para el observador.
** Gracias al silencio profundo viene la paz. La auténtica paz, la paz de la que surge luego toda actividad.
** Nos conduce a la realización de la identidad propia que hay en cada uno de nosotros. **Nos lleva a descubrir la persona que se encuentra detrás de todas las manifestaciones personales y a la persona que está detrás de todas la manifestaciones que atribuimos al exterior.
** Gracias al silencio podemos acumular fuerzas físicas, afectivas, mentales y espirituales para la acción posterior.
** Nos ponemos en sintonía con un poder de creatividad único, y éste se expresa entonces en nosotros y a través de nosotros. Descubrimos que nosotros somos expresión de algo que está más allá de nosotros y que esta consciencia de realidad de lo que está más allá es algo siempre nuevo, siempre diferente, y no obstante, siempre idéntico.
En en la práctica del silencio también es esencial que en todo momento mantengamos la autoconciencia y que tengamos la mayor lucidez.
Cuando la estructura del pensamiento pierde su objetivo, nosotros ya no estamos, antes éramos espectadores y observábamos todos sus movimientos. Ahora estamos en otra dimensión, la del silencio, no perturbadas por ningún movimiento. Estamos inmersos en el espacio interior de la vacuidad hemos andado de la energía condicionada, particularmente nuestra, a entrar en nuestro propio ser.
Tan solo existe la totalidad del ser, no un espacio, un tiempo o una individualidad. Sin presiones, ni tensiones del pensamiento, de la memoria, de la razón. Cuando cesa toda identificación se abre el horizonte del silencio. Todo el misterio y el significado de la vida aparecen en la inocente comunión con el silencio, cuando el ego no se afirma, ni se agarra a nada..
El silencio y la meditación.
La tradición ortodoxa del silencio es antigua. La raíz griega, mu, de la cual procede "místico", significa silencioso o mudo, y por esto impronunciable por derivación. Ya en la China antigua, se había dicho: "Usad las palabras para explicar pensamientos, pero el silencio cuando los pensamientos se hayan absorbido...los que están calificados para buscar la verdad se quedarán con el pez y dejarán la red."
La parsimonia de las frases de las personas más avanzadas que practican el Zen refleja un hecho neurofisiológico básico: el impulso de charlar simplemente desaparece. Cuando se experimenta, el mundo se convierte en el modo de operar, la experiencia sustituye el hablar de ello insustancialmente. El meditador aprende a evitar quedar atrapado por la charla opresora de los habladores compulsivos cuyas verbalizaciones pasan por ser formas de comunicación social en otros lugares. En ningún momento el silencio es más crucial que durante los retiros de meditación. Entonces, las distracciones se mantienen bajo mínimos para ayudar a que todos los miembros del grupo tengan un solo objetivo.
La importancia del gesto
Es en una soledad meditativa donde uno puede investigar muy profundamente en las capas del yo como parte de esa búsqueda reflexiva e introspectiva para comprender y disolver sus ficciones.
Para preservar los beneficios del silencio, los antiguos Maestros del Zen fomentaban el diálogo por el gesto. El gesto transmite ricos mensajes visuales. Estos permanecen mucho después de que los tediosos mensajes verbalizados hayan sido olvidados. El aparentemente simple acto de inclinarse es un gesto poderoso. Es una manera excelente de practicar el dominio de la soberbia del yo personal. Una vez un monje le preguntó al Maestro Rinzai "Cuál es la esencia del Budismo?" La respuesta de Rinzai fue un gran rugido. Ante eso, el monje se inclinó. Rinzai dijo "Ese es un hombre con el que se puede dialogar”.
Hay que diferencia entre el silencio para sí, del que se da en una interacción con el otro. En el campo personal es importante callar la “autocharla” (diálogos internos), para salir de lo automático y entrar en lo reflexivo. Mientras que en lo interpersonal el silencio da lugar para la reflexión de los dos interlocutores. Piénselo y aplíquelo.
Fernando Linares